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La soledad

Las manos quebrándose tras un sueño

que se fue con la insondable noche,

fuego detrás de los llameantes ojos

que buscan la agonizante ilusión.

Silencio dentro de mi corazón

que conmueve hasta al mismo Dios.

Así la soledad se apoderó de mí

y el fracaso de ser alguien, muere

tras la cornisa de esa borrachera.

Así mi vida expira. Y, aunque llore,

el sueño se ha perdido para siempre

y sin piedad, el frío acarrea mi alma.


Patricio Fierro.

Soledad cuando te escribo

Soledad es darse cuenta

que tu mente es un amigo

soledad es ser testigo

de que el tiempo se nos pasa

soledad que no se calma

y que marcha hacia el olvido.

Soledad es acordarse

que tenemos compañeros

que podemos ser sinceros

que pensamos, que vivimos

soledad; pues existimos

somo ángeles guerreros.

Soledad cuando te dejan

sin decirte ni mirarte

soledad es poco el arte

de quien baja la mirada

soledad sentite amada

que no puedo recordarte.

Soledad cuando te encuentro

en mis noches de alegría,

no me falta picardía

para darte mis poemas

mas si triste tu me encuentras

no te acerques ni me sigas.

Soledad te necesito

cuando nadie me conforma

soledad le das la forma

al silencio cuando rimas

soledad en mis poesías

te preciso a toda hora.


Matías Constantini Reschia.


Sin sol y con estrellas

Las lágrimas que resbalan

ellas son mi compañeras,

que siempre lloran por mí

que siempre por mi se arrojan

de los párpados cansados

y mojados de llorar

empapados de la sal

y de angustias regaladas

entre mantos de algodón

donde duermo todavía,

se esconden lágrimas mías

venciendo la oscuridad.

Sin pena viene la noche

a guardar mis alegrías,

quienes vienen cuando el día

me quiere hacer tambalear

aunque saben que son ellas

las que me hacen aguantar.

Cuando ya me atrapa el sueño

y no sé ni donde estoy

descanso por lo que soy;

un ser medio mal herido

tal vez soy un ser querido

que duerme hasta ver el Sol.



Matías Constantini Reschia.


Sabes a…
alazán indomable,
a invierno del séptimo día.
¡Ay si pudiera asumirme agraciada!
aceptar las bondades de estarse en vos
realizada;
en cambio, te miro y resisto
aunque me es familiar tu morada.
¡Quien diría!
Encontrarte a mis casi tres décadas
penetrándome el cuerpo y el alma.
Porque siento ajeno este tiempo
que me muestra en mitades,
que me arranca la calma.
Estarse en vos
es haber anclado en mi nombre,
es volverme costumbre, afinando mañanas.


Valeria Porta.