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(sin título)

Te confiero esta selva en llamas

para que ahogues pesares rancios.

La abundancia de tus aguas

arrastrará el sufrimiento.


Cargo la muestra

de este infinito que eres,

(Para educar los sentidos)

por devoción lo merezco.


Porque se que esa furia

se vuelve calma,

y te vuelves manso

y me siento clara.


Declarando asombro

al filo de tu misterio

demoro la despedida;

no se si vuelvo, no se si vuelvo…



Valeria Porta.


El Gigante Azul de Espuma

Viene el mar omnipotente
a llenarnos de paisaje
a traer con el oleaje
nuestros sueños olvidados
que de arena se han llenado
por el largo y arduo viaje.


Es la sal en nuestros labios
la que rompe con lo burdo
la que llena de susurros
nuestra lengua deprimida
que se estira seducida
por los dioses iracundos.


Nuestro pelo conquistado
por las ráfagas del viento
se sacude casi lento
con soberbia y arrogancia
firme al tacto que se lanza
sin cabales por sus besos.


De la piel esmerilada
nos sentimos los amantes
y gemimos vacilantes
por amores que se han ido
por amigos que han venido
a curarnos los pelajes.


Nuestros ojos invadidos
por tamaña admiración
se saturan de emoción
y le otorgan al gigante
una gota de diamante
en honor a la creación.



Matías Costantini Reschia.


(…)

El horizonte es un lejano pesar

que atraviesa el mirar

de los hombres que saben amar…


El azul del estrepitoso mar

parpadea, encandila sin parar

a la soledad que no sabe abrazar.

Las olas, ruidosas, arrastran

los recuerdos impronunciables

y los recuerdos idolatrados.


La arena, quisquillosa, impulsa

su color oro hacia mi pasado

como una mariposa escurridiza.

Horizonte. Azul. Olas. Arena…

Y un mar de presencias.



Patricio Fierro.